xe88 Laudatio d'Iñaki Gabilondo en la investidura com a honoris causa per la Universitat de Lleida > Miquel Pueyo i París Skip to content

Laudatio d’Iñaki Gabilondo en la investidura com a honoris causa per la Universitat de Lleida

Laudatio investidura doctor honoris causa Iñaki Gabilondo. Universitat de Lleida, 23 de maig de 2012.

El doctor, el títol de major rang acadèmic, designa, des de Ciceró i Horaci, la persona que ensenya, i el de doctor honoris causa o doctor ad honorem és, des del segle XV, un títol que s’atorgava –de vegades acompanyat per adjectius laudatoris tan exhuberants com angelicus, eximius o subtilis– a persones que excel.lien pel seu coneixement, la seua competència i la seua trajectòria,  que honora simultàniament la persona que el rep i la institució que el concedeix, i estableix  entre les dues un vincle singular.

En el solemne acte públic d’investidura, el rector imposa al receptor un conjunt de símbols: el birret llorejat, l’anell,  els guants blancs… Malgrat les simplificacions introduïdes, el protocol conserva alguns d’aquests ritus i ens proporciona  l’oportunitat de participar en la que probablement és la més antiga de les cerimònies civils que la societat europea ha conservat. La museta, el birret, les punyetes, l’anell, els guants blancs, cada element del vestit acadèmic té un significat que li van donar els antics i que està relacionat amb l’activitat i els mèrits de qui els llueix. La toga, tot i ser d’origen etrusc, va ser popularitzada pels romans, i anem vestits d’aquesta manera,des del primer embrió d’universitat, que van  ser les fraternitats  d’estudiants formades a la Bolonya del segle XII, i així s’esdevé en totes les universitats del món. I si mantenim aquests símbols és perquè no tenen únicament un contingut formal i estètic, sinó perquè també constitueixen un recordatori per als nostres sentits i perquè tenen una dimensió intel.lectual, moral i política que reforça la nostra inserció com a individus i com a comunitat  dins el corrent de la història de la transmissió de l’esperit que, a través de les generacions,  dóna sentit a la nostra vida i a la nostra vocació, i la integra en el continuum  del relat  de la societat humana.  Com a contemporanis de  la postmodernitat o, encara més,  com a individus a la recerca de la identitat dins una societat canviant i líquida, és avui més important que mai ser capaços de trobar un vincle efectiu entre la nostra condició d’éssers humans instal.lats en un petit punt de la realitat, preguntant-nos què som o què hem de fer, i la nostra participació en aquesta gran novel.la del món que vam començar a escriure i a explicar-nos fa cinc-cents mil anys, quan vam ser capaços de dominar el foc i de reunir-nos al seu voltant per contar-nos històries que reforçaven simultàniament la nostra identitat individual i la nostra pertinença al grup.

Creo sinceramente –y agradezco la oportunidad que el rector me ha brindado para desempeñarme como padrino en esta investidura, aunque es evidente que debiera ruborizarme— que el Sr. Iñaki Gabilondo Pujol reúne no sólo los méritos profesionales, intelectuales y académicos que justifican ampliamente su  nombramiento como doctor honoris causa de la Universitat de Lleida, sino también aquellos  a los que me he referido para empezar; o sea,  los valores humanos, cívicos y éticos que debe ostentar un doctor, y que en el caso del Sr. Gabilondo, pueden sintetizarse en su credibilidad. Una credibilidad inseparable de una  honestidad que nos lleva a reconocerle una autoridad moral absolutamente desprovista, en su caso, de la autosuficiencia que destilan otros profesionales más narcisistas.  Pensando en eso, hasta me permitiría sugerir que la vanidad debería ser  considerada un riesgo profesional inherente al periodismo, quizás especialmente al periodismo audiovisual, y me gustaría recordar brevemente a nuestro auditorio las reflexiones que el Sr. Gabilondo dirigió a los estudiantes de Periodismo y Comunicació Audiovisual, en la lección inaugural de este curso, en esta misma sala, también a las recogidas en  su magnífico libro El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas, y a las que de viva voz –perdón por el juego de palabras, pero creo que ése podría ser también un buen lema para su trayectoria– ha hecho en los últimos meses, des de la  madurez intrépida que da la séptima década de la vida y que llevó al escritor inglés David Herbert Lawrence a pronunciar la siguiente afirmación: “Estimo que uno debe tener setenta años antes de saber lo que es el coraje.” Iñaki Gabilondo es una persona que siente apego por sus raíces (su abuelo de Horta de Sant Joan, de donde le viene su segundo apellido, su identitad vascoandaluza), y que es quien es por su temprana querencia por la radio y por su trayectoria de más de 40  años de experiencia audiovisual que le han reportado  éxitos, una enorme audiencia, premios (entre los cuales la Creu de Sant Jordi y  el Blanquerna, que la Generalitat le concedió por algo tan sencillo y tan difícil , a la vez, como su sempiterna actitud de respeto por Catalunya y por los catalanes), pero vive intensamente en el presente y siente una enorme curiosidad por el futuro. De su manera de entender la profesión periodística, de su modo de trabajar y de su actitud como comunicador, Joan Barril ha escrito: “…Gabilondo no es un periodista festivo. Tampoco es un opinador altisonante. Para él no hay mejor razón que la que se destila en el trabajo diario. La obra de Gabilondo no está escrita con voluntad evangelizadora sino que se trata de un continuo sobre el que se basa la melodía democrática. Gabilondo no da respuestas porque da por entendido que sus oyentes forman una coral de dudas que consiguen la armonía humana dando por implícitas las respuestas.”

Recientemente, el Sr. Gabilondo, decía con toda franqueza: “Es evidente, está cayendo un mundo entero y está empezando otro y estamos en un período de tránsito. En este tránsito todo está marcado por la economía y por la desesperación de la empresas [periodísticas] de sacar las cuentas adelante.”  En esta misma sala, en el mes de octubre pasado, me pareció que usted se dirigía muy directamente –con la mirada y con sus palabras—a nuestros estudiantes de periodismo y comunicación audiovisual,  y como usted es la antítesis de ese  profesional consagrado que está  de vuelta de todo, fue precisamente en dirección a ellos y ellas que lanzó los dardos de su nostalgia, pero tambien de su esperanza gramsciana, en el sentido de que el pesimismo es un asunto de la inteligencia y el optimismo lo es de la voluntad. Probablemente un poco harto de que le pregunten siempre por la dimensión empresarial de las empresas de comunicación o por el futuro de la prensa en papel, y tan poco por el  futuro del periodismo de calidad, amenazado por el mercantilismo y  por la glotonería de los poderososos, usted interpeló con severidad a los políticos y a los partidos, a los gobiernos y a las empresas periodísticas, y denunció la sumisión de casi todo a los poderes económicos, iniciada con las políticas desreguladoras de los años 80 del siglo pasado. De hecho, Sr. Gabilondo, usted empezó diciendo “Vivimos tiempos confusos”, porque  nos encontramos en  un “haz de crisis”, realizó una autocrítica nada indulgente y se refirió con una sinceridad no muy frecuente a sus miedos, a sus dudas y también a sus esperanzas.

Pocos meses después, usted confesaba a David Redondo, en una larga entrevista, muy interesante: “El pecado mayor del periodismo y la política es que se han alejado de la gente. Para la gente el periodismo y la política se ocupan de sus cosas, de sus batallas, de sus intereses… Extraen de la actualidad la materia prima de su pelea, pero la actualidad no les interesa.” Difícilmente se podría haber dicho con más claridad, sin duda porque su vocación como periodista le ha mantenido siempre alejado de la manera de trabajar de aquellos que Christian Salmon llama los formateadores de mentes. Difícilmente se podría haber actuado  con una coherencia más valiente que cuando usted entrevistó a Felipe González, delante de una audiencia de ocho millones de espectadores, y le preguntó y repreguntó tozudamente cosas tan serias como si había autorizado los GAL. De hecho, usted ya se había encontrado en un fregado tan importante como el 23-F, desde su puesto de coordinador de los servicios informativos,  y esa situación le puso delante de las cámaras de TVE en un momento nada cómodo ni sencillo. Por cierto que Leopoldo Calvo-Sotelo no tardó en darle las gracias, ordenando que le cesaran fulminantemente porque no le gustó nada una información suya sobre el paro en Andalucía y Extremadura, y en un libro reciente, Juan Luís Cebrián ha explicado que José María Aznar pidió explícitamente la cabeza de usted a los editores de El País.

No puede decirse que le haya faltado coraje a lo largo de una trayectoria dilatada y brillante pero complicada, ni que se haya  quedado usted dormido,  acunado (la expresión es suya) por una audiencia a la que se teme defraudar. Ha sido muy claro al decir “Sé de quien soy, pero eso no me compromete en modo alguno ni con las posiciones específicas del partido socialista ni con los mitos y adoraciones que el partido mantenga en general”,  lo cual demostró en la entrevista con Felipe González y más adelante, opinando sobre las limitaciones y los claroscuros de José Luís Rodríguez Zapatero. Usted ha asumido un compromiso con su audiencia, basado en intentar decir con honestidad lo que cree y a tratar de transmitir la diferencia entre lo que sabe y lo que le parece. En ese sentido, su postura me recuerda la expresada en una jornada sobre los límites de la televisión pública en Europa, que celebramos en diciembre pasado, y en el transcurso de la  cual el veterano periodista belga Gerard Dutilleul, director de Bye, bye, Belgium, un experimento televisivo muy interesante y que tuvo gran repercusión en Catalunya, vino más o menos a decir lo siguiente: “No siempre soy objetivo, pero siempre intento ser honesto.” Y coraje para hablar de lo que sabe y de lo que le parece no le ha faltado tampoco a usted para manifestar, el 14 de este mes, en su su videoblog “La Voz de Iñaki” su respeto por el 15-M y por los millones de personas que simpatizan o están detrás del movimiento y para decir a sus videooyentes que la crisis no es el resultado de una cadena de pecados, sino el reventón catastrófico de una “máquina inventada para el fraude.”

Benvolguts i benvolgudes, un hom s’adona aviat que en el breu espai d’una laudatio, no hi ha temps per enumerar tots els mèrits, els èxits, els valors, els reptes afrontats i el compromís amb la veritat i l’esperança d’un personatge com Iñaki Gabilondo. He assumit el risc de no lliurar-me a una enumeració minuciosa de les fites de la seua carrera, en part perquè són conegudes o fàcils de recopilar, i perquè el departament de Filologia Catalana i Comunicació Audiovisual, en sol.licitar l’atorgament de l’honoris causa, la Facultat de Lletres i el govern de la Universitat  han tingut prou en compte la trajectòria d’una persona que va començar a treballar a la ràdio als 21 anys, que durant anys ha mantingut  gairebé tres milions i mig de ciutadans pendents del seu programa “Hoy por Hoy”, i que ha fet la seua feina amb una gran professionalitat i amb audiències milionàries a la Cadena SER, TVE, Cuatro i El País, i que ha rebut reconeixements de tota mena, inclosos dos doctorats honoris causa per les universitats de València i la Rey Juan Carlos de Madrid, i ara per la Universitat de Lleida, creada l’any 1991 sobre la memòria de l’Estudi General de Lleida, una de les universitats europees més antigues, instituïda  l’any 1300 pel rei d’Aragó i Comte de Barcelona Jaume el Just, i abolida per Felip Vè el 1717.

Certament és un encert i un honor per a la Universitat de Lleida incorporar com a doctor honoris causa Iñaki Gabilondo, un dels periodistes espanyols més reconeguts i alhora més criticat  per aquells que han apostat per una altra mena de periodisme més tacticista, subordinat als interessos econòmics  i èticament voluble. L’acollim avui en la nostra comunitat universitària amb reconeixement, respecte  i afecte, en uns moments extraordinàriament difícils per a Europa, per a Espanya i per a una Catalunya que se sent, cada vegada més, espiritualment i socialment allunyada d’Espanya; en uns moments en què cada cop són més amplis els sectors socials que se senten desconcertats i traïts –no ho dic jo, sinó que cito textualment un article publicat el 18 de maig a La Vanguardia pel periodista i escriptor Rafael Nadal, que no és precisament un profeta indignat ni un propagandista— “perquè els nostres governants no han estat a l’altura de l’esforç general”, sinó que han escollit el “camí fàcil d’explotar fins a l’escanyament les classes mitjanes i els assalariats, però no han fet res per obligar els poderosos a sumar-hi el seu esforç”. I referint-se a allò que fa més dolorosa la situació actual –la manca d’una explicació convincent sobre com serà el nostre futur, i sobretot el dels nostres estudiants, el dels ancians i el de les persones humils, en els propers anys— Rafael Nadal afegia: “La informació i la veritat no són mai actius exclusius dels governants, sinó un dret dels ciutadans; sobretot quan compleixen la seva part del contracte treballant més i més durament, mentre que els governs incompleixen promeses, programes i contractes. Els ciutadans són els que estan salvant el destí del país. Tenen dret a compartir-lo.”

Usted, Iñaki, también se ha referido reiteradamente a la superposición de diversas crisis y ha manifestado rotundamente su convicción de que ni la política ni el periodismo pueden mirar hacia un lado, mientras cada vez más la gente mira hacia otro, porque éste es un escenario peligroso, cuyos riesgos son sobradamente conocidos, a poco que tengamos en cuenta la historia de Europa en el siglo XX. Y de todos modos, ni podemos abandonarnos a la desesperanza ni olvidarnos de que puede que la democracia no sea una amada república, en palabras de Edward M. Forster, uno de los Apóstoles, el grupo de John Maynard Keynes i Virginia Woolf, pero tiene dos grandes virtudes: admite la variedad y permite la crítica. Forster era un defensor de la tolerancia y de lo que el llamaba las vitudes negativas: no ser quisquilloso, ni irritable, ni vengativo, y se identificaba mucho más con Montaigne o con Erasmo de Rotterdam, dos tolerantes vilipendiados por las facciones, que con dos “duros” como Moisés o San Pablo.

Y bueno, podría usted –y puede nuestro auditorio— preguntarse para que salgo ahora con Montaigne y Erasmo, y me gustaría, para ir acabando, lanzar la hipótesis de que también usted coincidiría –si yo no lo he escuchado y leído rematadament mal, durante estos años– con Forster,  en esta preferencia, e incluso me atrevo a pedirle que continúe siendo, por muchos años, uno de nuestros campeones de la tolerancia, que no es lo mismo que la debilidad, porque vamos a necesitar mucha tolerancia pero también mucha reciedumbre y mucha valentía para reconstruir o construir de nuevo una civilización perdurable e infiltrada por la justicia, la libertad y la solidaridad.

Benvolgut Rector, Sr. Gabilondo, Iñaki, ha estat per a mi un gran honor i un repte esbossar una laudatio que necessàriament ha estat confegida des de la raó i la consideració dels fets, tal i com correspon als imperatius de la universitas i del mètode, però que a la qual no podia deixar d’incorporar sentiments i idees que, en part i modestament, m’han estat suggerides per l’obra, la trajectòria i la dimensió personal del nostre nou doctor. Gracias, Iñaki, por su paciencia pero sobre todo por su actividad, por su identidad y por su coherencia, y permítame que acabe dedicándole una sentencia bíblica que a mí me ha parecido siempre preñada de diversos y profundos sentidos,  y que creo que también a usted le va a gustar:

“Llença el teu pa sobre les aigües, perquè a la llarga el retrobaràs. […] Al matí sembra la teva llavor, i a la tarda que no reposi la teva mà, perquè no saps què reeixirà, si aquesta cosa  o l’altra, o bé si totes dues seran igualment bones.”

Moltes gràcies.

 

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Published inOPINIÓ

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  1. Miquel,
    T’he de dir, aquí ben seriosament o menys humor que al meu blog, que em sento realment afalagat per afegir-te als seguidors (provisionals) del meu blog. L’afegiré als enllaços per tenir-lo a mà i seguir-lo regularment…
    Felicitats per aquest blog/projecte tan important.
    Ben amistosament

    • Ets molt amable, però insisteixo que el teu blog em sembla molt interessant. Sort i una abraçada cordial.

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